Soy Masha. Soy madre y vivo en Barcelona desde hace ocho años. Llegué a esta ciudad para estudiar circo — una decisión que en su momento no supe explicar del todo, pero que hoy entiendo como el primer paso de un camino que sigo recorriendo.
De adolescente odiaba el deporte. Nada en el movimiento me atraía especialmente, hasta que casi por accidente entré al mundo del circo y descubrí que mi cuerpo podía ser un lugar de exploración, no solo de exigencia. Esos años cambiaron por completo mi relación con el movimiento: dejé de verlo como una obligación y empecé a sentirlo como una forma de conocerme.
En ese mismo periodo me formé como profesora de yoga y aprendí reflexología — dos disciplinas que, sin saberlo entonces, ya apuntaban hacia lo que después se convertiría en el centro de mi trabajo: el cuerpo como puerta de entrada a otras capas de nosotros mismos.
Empecé mi propio proceso personal con el método Feldenkrais a los veinte años, sin imaginar que doce años después seguiría en él — ahora también como profesora. Entre 2020 y 2024 hice mi formación oficial como profesora de Feldenkrais, un proceso que profundizó todo lo que había empezado a intuir en el circo y en el yoga: que el cambio real pasa por el cuerpo, no solo por la voluntad.
En paralelo estudié psicología, y esa combinación — lo somático y lo psicológico — es hoy el corazón de mi manera de trabajar.
Lo que más me interesa es el cruce entre el trabajo somático y el desarrollo personal. Veo el cuerpo como un camino más directo hacia el inconsciente que la palabra sola — un lugar donde de verdad se pueden cambiar y aprender patrones nuevos, no solo entenderlos.
Hoy está muy de moda hablar de “regular el sistema nervioso”, y aunque entiendo por qué ese lenguaje se volvió popular, mi enfoque parte de otro lugar: para mí lo central es la educación. No se trata solo de calmarnos, sino de aprender maneras nuevas de movernos, de sentir y de estar en el mundo — porque eso, y no la regulación por sí sola, es lo que realmente nos permite salir de los patrones viejos.
Soy madre, vivo en Barcelona, y trabajo en español, inglés y hebreo. Sigo entrenando, sigo aprendiendo, y sigo sorprendiéndome de cuánto queda todavía por descubrir en algo tan simple como moverse.